El mismo cielo tan azul, tan intenso alguna vez nos unio en alma y beso. Las olas del mar y un adiós inesperado. Bajo el mismo cielo azul con el cual hoy suspiro en calma...
Una cajita de recuerdos
Por: Marisol Flamenco
He tenido un día lleno de recuerdos, de vivencias... De extrañas sonrisas dibujándose en mi rostro.
Abrí la caja de los recuerdos (textualmente un cofre rojo que tengo desde los 12 años) Y en donde encontré cartitas, fotos, tarjetas, recuerdos del ayer, con sabor a pasado.
Cerré los ojos por instinto y sin darme cuenta volví a los días del ayer, a esa etapa de mi vida en la que no era niña, pero tampoco era mujer. Volví a sentir el viento acariciando mi rostro, la tela de mi falda larga acariciando mis pies. Volví a jugar con mis primos, con mis amigos. Volví a conquistar el mundo con la fuerza que solo a esa edad pude encontrar.
Me descubrí en cada recuerdo, en la inocencia de mis doce años, en la astucia de mis catorce, en las ganas de comerme el mundo a los quince. En los recuerdos de mis amigos, compañeros y alumnos de aquella temprana y única juventud.
Una cajita de misterios, de sonrisas congeladas en el tiempo. De amores eternos y perfectos. Una cajita de sueños, donde todas las noches guardaba mis secretos, las travesuras y las cosas hermosas que me pasaban.
También escribía mis miedos, mis angustias y los cuentos que todavía no me atrevo a publicar.… Encontré mi primer diario formal (Porque honor a la verdad yo escribía en todas partes, eso sí, lo que no quería que nadie leyera, eso lo guardaba en el cofrecito rojo, mi cómplice.)
Han pasado tantos años, y hoy por una de esas cosas de la vida. Mis ojos se quedaron clavados en la cajita roja, no pude resistir la tentación. La tomé entre mis brazos y la apreté contra mi pecho.
Un instante entre el ayer y el hoy.
Un ritual silencioso, lleno de paz.
Gran parte de mi vida se encuentra dentro, flotando entre recuerdos.
Esos recuerdos del ayer, historias hermosas.
Otras no tanto, pero que me hicieron crecer.
Que me enseñaron a vivir y a madurar.
Algunas de las personas que se encuentran en fotos, en cartas, ya no están.
Se me adelantaron… Pero estoy segura que me esperan en el más allá.
Otras, siguen presentes en mi vida. Nos hemos reencontrado en el camino,
después de dar muchas vueltas por la vida.
La vida siempre nos devuelve al mismo lugar, si,
a ese lugar de donde partimos. Y al que difícilmente podremos olvidar.
Hoy me ha tocado volver entre lágrimas y sonrisas,
deseando arrancar con fuerza la nostalgia que produce estar lejos.
Pero que irónicamente nos da el placer de soñar.
Mis amores y mis afectos viven, no sólo en esta cajita roja… Sino también en mi corazón, porque al sacarla de mis recuerdos… Respiré el aire que se respira en mi tierra, escuché el mar.
El sonido de los buses al pasar, el griterío de la gente, las risas que no me dejaron vivir en soledad.
A todos los que forman parte de este cofrecito rojo,
gracias por haber recorrido el mismo camino.
Gracias por seguir siendo parte de mi vida.
Hoy, reencontrarme con todos ustedes
me hizo sonreír de verdad.
Una cajita con sabor a libertad,
con historias que algún día les voy a contar.
Alguna vez tuve catorce años y deseaba alcanzar el cielo con las manos. Creo que a mi manera lo hice, lo toqué y fui feliz.
Verdaderamente feliz.
Ahora el tiempo ha pasado sobre mi rostro. Ya no tengo catorce años, pero sigo deseando tocar el cielo con las manos.
Ahora es diferente. No es tan fácil como antes, ahora pienso mucho. Veo lo positivo y lo negativo... Y me cuesta volar.
Alguna vez tuve catorce años y amé de verdad. Con la inocencia propia de la edad, con la fuerza que nacía en mis ganas de tocar el cielo y volar.
Hoy abrazo ese momento... Ya no tengo catorce, pero sigo en mis impulsos... Deseando volar! Amando.de verdad!
Marisol Flamenco
Verdaderamente feliz.
Ahora el tiempo ha pasado sobre mi rostro. Ya no tengo catorce años, pero sigo deseando tocar el cielo con las manos.
Ahora es diferente. No es tan fácil como antes, ahora pienso mucho. Veo lo positivo y lo negativo... Y me cuesta volar.
Alguna vez tuve catorce años y amé de verdad. Con la inocencia propia de la edad, con la fuerza que nacía en mis ganas de tocar el cielo y volar.
Hoy abrazo ese momento... Ya no tengo catorce, pero sigo en mis impulsos... Deseando volar! Amando.de verdad!
Marisol Flamenco
Debo comenzar diciendo que hace semanas que no escribo. Es decir, que no le dedico horas y horas al quehacer literario. Quizás de pronto escribo algunos versos, pero no he trabajado en ninguno de mis proyectos.
Hasta hoy.
No le puedo llamar falta de inspiración, porque la verdad la inspiración como tal llega cuando uno está trabajando, buscando la forma de producir. Y en mi caso mi producción se traduce en cuentos, versos… En fin… Palabras.
Lo que me ha pasado en las últimas semanas ha sido cansancio.
Si, me cansé del ritmo de trabajo, me cansé de trasnocharme y sin mayores preámbulos me tomé un descanso.
Mi salud fisica y emocional lo merecían. Estaba a punto de enloquecer con la historia del pintor… La novela que comencé cuando tenía 17 años y que todavía no he podido parir. Estoy preñada con esa historia, es un embarazo largo… Pero interesante… A veces su fantasma (El del pintor) me visita. Otras se aburre de mí y se va.
Hoy estoy trabajando en un par de cuentos que formaran parte de una antología de escritores salvadoreños. Eso me tiene motivada y a la vez nerviosa. La mayoría de los escritores tienen cancha, experiencia… Yo soy una pollita en busca del maíz… Pero… En esas ando… Trabajando!
Si, porque ya pasó el descanso… Ahora tengo que producir.
Quizás este oficio es solitario… Pero cuando no escribo la soledad es más grande… Extrañaba mi mundo, mis fantasmas… Esta es mi realidad…
Marisol Flamenco
Junio 8/2011
Hasta hoy.
No le puedo llamar falta de inspiración, porque la verdad la inspiración como tal llega cuando uno está trabajando, buscando la forma de producir. Y en mi caso mi producción se traduce en cuentos, versos… En fin… Palabras.
Lo que me ha pasado en las últimas semanas ha sido cansancio.
Si, me cansé del ritmo de trabajo, me cansé de trasnocharme y sin mayores preámbulos me tomé un descanso.
Mi salud fisica y emocional lo merecían. Estaba a punto de enloquecer con la historia del pintor… La novela que comencé cuando tenía 17 años y que todavía no he podido parir. Estoy preñada con esa historia, es un embarazo largo… Pero interesante… A veces su fantasma (El del pintor) me visita. Otras se aburre de mí y se va.
Hoy estoy trabajando en un par de cuentos que formaran parte de una antología de escritores salvadoreños. Eso me tiene motivada y a la vez nerviosa. La mayoría de los escritores tienen cancha, experiencia… Yo soy una pollita en busca del maíz… Pero… En esas ando… Trabajando!
Si, porque ya pasó el descanso… Ahora tengo que producir.
Quizás este oficio es solitario… Pero cuando no escribo la soledad es más grande… Extrañaba mi mundo, mis fantasmas… Esta es mi realidad…
Marisol Flamenco
Junio 8/2011

