De repente un día, una noche, en algún momento de tu vida te das cuenta
que ya no formas parte de lo que alguna vez consideraste tuyo.
Y sientes que las lágrimas brotan.
Que llegan,
Atrapándote sin medida.
Absorbiendo hasta la última gota de tu sangre.
De la poca que queda.
Y todo lo que alguna vez fue hermoso
Se vuelve solamente sombras.
Nubes de terciopelo negro,
Encaje fino
Pero que no puedes tocar.
Sonríes por no llorar,
Sabes que una decisión se llevó
De tu vida la libertad.
Marisol Flamenco
Septiembre 20/2011
